Un millón de muertecitas I


La partitura es un encargo del saxofonista Andrés Gomis,  a quien está dedicada. Fue estrenada como obra de apertura de las “Primeras Jornadas Andaluzas de Saxofón” en el Conservatorio Superior de Música “Manuel Castillo” de Sevilla.

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Saludando a los intérpretes tras el estreno de la obra (Auditorio del Conservatorio Superior de Sevilla, 1998).

La obra está basada en el poema de Lorca Luna y panorama de los insectos (El poeta pide ayuda a la Virgen) de “Poeta en Nueva York”, y se articula en seis secciones correspondientes a sendos fragmentos del poema, de los cuales  extrae las referencias poéticas que darán lugar a los respectivos materiales musicales. Desde el punto de vista compositivo, la obra explora sobre todo la síntesis tímbrica entre los elementos polifónicos del saxofón y fonéticos de la voz. Hay que destacar que los intérpretes Andrés Gomis y Teresa Loring realizaron un trabajo excepcional, desarrollando recursos técnicos específicos que hicieron posible plasmar la propuesta original de la obra.

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Explicando la relación poesía-música de la obra en una conferencia. (Conservatorio Superior de Sevilla, 1998).

/ESTRUCTURACIÓN DEL POEMA Y SECCIONES DE LA OBRA/ (Fragmentos grabación estreno)

[Plegaria I]
Pido a la divina Madre de Dios,
Reina celeste de todo lo criado,
me dé la pura luz de los animalitos
que tienen una sola letra en su vocabulario.
[Invocación]
Animales sin alma, simples formas.
Lejos de la despreciable sabiduría del gato.
Lejos de la profundidad ficticia de los búhos.
Lejos de la escultórica sapiencia del caballo.
Criaturas que aman sin ojos,
con un solo sentido de infinito ondulado
[Sacrificio]
y que se agrupan en grandes montones
para ser comidas por los pájaros.
[Plegaria II]
Pido la sola dimensión
que tienen los pequeños animales planos,
para narrar cosas cubiertas de tierra
bajo la dura inocencia del zapato.
[Elegía]
No hay quien llore porque comprenda
el millón de muertecitas que tiene el mercado,
esa muchedumbre china de las cebollas decapitadas
y ese gran sol amarillo de viejos peces aplastados.
[Oración]
Tú, Madre siempre temible. Ballena de todos los cielos.
Tú, Madre siempre bromista. Vecina del perejil prestado.
Sabes que yo comprendo la carne mínima del mundo
para poder expresarlo.