Radio Complutense


Fragmento del programa “Página en blanco”dedicado a la presentación de Sin párpados. (Cortesía de Bárbara García)


Y ya que hablamos de deleites con letras, vamos a seguir con la conferencia-recital en torno al libro de poemas “Sin Párpados” de Juan Carlos Torres, al que asistieron mis compañeras Lara y Bárbara y recogieron la esencia para traérnosla aquí, a Página en Blanco.

BÁRBARA: Pues así es, el sábado nos dispusimos Lara y yo a ir a la calle Casino para descubrir quién era Juan Carlos Torres, porque a parte de ser presidente del Ateneo Madrid XXI, y firmar como músico en el Manifiesto ¡AHORA ES EL MOMENTO!,  que junto a él firman numerosísimos intelectuales como Fernando Savater o Francisco Umbral y actores como Imanol Arias y Concha Velasco, poco sabíamos de lo que nos íbamos a encontrar en nuestra “expedición literaria”. Pero al llegar allí, nos dimos cuenta que estábamos ante un gran músico y también ante un espectacular poeta, porque como ya hemos dicho muchas veces en este programa, música y poesía están muy unidas.

Juan Carlos Torres nació en Sabiote, Jaén en 1967 y desde edad muy temprana la música ha sido el centro de su actividad artística, desarrollada con los años en diferentes vertientes como la interpretación, la enseñanza y sobre todo la composición.

LARA: El recital estaba estructurado en varias partes y en todo momento se siguió el orden. Tras su presentación, el autor comenzó con  los prólogos, los cuales dividió en “Cómo empezar”, “Dónde Piso” y “Acercamiento”. Aquí nos estuvo explicando el sentido de su obra, el porqué sus poemas se llaman así, por qué están separados en partes pero en un orden que forma una historia general.

En “¿Cómo empezar?” caricaturizó las habituales presentaciones, y nos dejó al vuelo una pregunta “si nosotros, los asistentes,  no nos presentamos, ¿por qué había de hacerlo él?”. En “¿Dónde piso?” nos habló de la poesía como algo que está presente en todas partes, sólo tienes que querer sentirla, parafraseando para ello a Teresa de Ávila: “Los libros de poesía están entre los pucheros, y hay pucheros en cada casa”.

También  subrayó en esta parte del acto, que él respeta a todo creador, nobel o del barrio, pero ejerció su derecho a decir que le ahoga ver los escaparates llenos de honoris causa, homenajeados, premiados… y nos preguntó a los que allí estábamos que si acaso era un resentido extravagante. Para él, la expresión artística se ha convertido en un circo romano lleno de Césares donde ellos han de llamarte y bendecirte “Pobre Descartes, tienes mi bendición, luego existes”. ¿Dónde estamos para que este escenario sea llamado CUL-TU-RA?.

En su “Acercamiento”, nos describió lo que realmente es la voz poética. Para él, los poemas sin párpados quieren ser flechas, disparadas para que nos llegue la duda y la reflexión. Y así acabó los prólogos y comenzó la lectura de poemas.

Bueno, una anécdota curiosa, es que al finalizar el prólogo, como hablaba tan despacio y pausadamente, no se sabía si había acabado y seguía un profundo silencio en la sala, y entonces con una sonrisa nos soltó un simpático “Si alguien se atreve a dar un aplauso…”.

BÁRBARA: Es cierto, y es que este poeta al leer se transformaba y parecía que era otra persona la que estaba recitando. Según él, las palabras no son del autor, él es sólo el recipiente del impulso creador, las palabras son de quien se sienta reflejado en ellas. Y así lo expresa en su prefacio.

ANA: El yo de este libro no soy yo. El yo de este libro no es el yo de nadie. Es el yo de quien se vista con su piel y respire con su aliento. Piel y aliento de un yo que existe mientras unos ojos surcan verso tras verso y el pulso se acelera y se deja llevar a una cumbre o al precipicio.

BÁRBARA: El libro está dividido en dos partes, y cada parte se diferencia en diferentes bloques, pero como ya he dicho antes, forman una totalidad. La primera parte comienza con una cita del poema  “Nueva York, Oficina y denuncia” de García Lorca, dónde el excelente poeta de la generación del 27 nos cuestiona lo siguiente.

LARA: ¿Qué voy a hacer? ¿Ordenar los paisajes?/ ¿Ordenar los amores que luego son fotografías,/ 
que luego son pedazos de madera/ y bocanadas de sangre?

BÁRBARA: Y es que según Juan Carlos Torres el poeta no busca respuestas, no le interesan las soluciones. La curva del interrogante es la que guía al personaje poético en su río indeciso. En esta primera parte encontramos “Visiones”, “En el Filo”, “Busco la voz” y “Necesito este cuerpo”. Cada uno de estos conjuntos está cargado de poemas donde nos damos cuenta de cómo es la energía la que invade a Juan Carlos, que narra como si fuese un niño pequeño, sorprendido, que nos hablase explicándonos qué le ocurre.

BÁRBARA. La segunda parte también comienza con una cita de García Lorca, pero esta vez sin interrogantes: Voy a llorar/ hasta que de mis ojos salga/ una muchedumbre de siemprevivas. Y es que para Juan Carlos Torres, sin lágrimas no hay poesía ni arte capaz de crear vida porque ¡VIVIR DUELE!

La segunda parte consta de una serie de poemas de una temática algo más social, como es “Acaba de meterme dos tiros en la nuca” donde habla de la problemática de Euskadi, y todos ellos están agrupados con el nombre de “Bocas abiertas”.

Juan Carlos no quiso definir en ningún momento su poesía, porque su poesía es como nosotros la queramos sentir, y aunque nosotras vimos constancia de dolor, sangre, gozo, venas, cáscara, abismo… creemos que merece la pena sentir sus palabras y versos. Se trata de una poesía fotográfica donde aparentemente lo describe todo con bastante pesimismo, ya que todo son impedimentos, obstáculos para encontrar su fin, su luz, pero cuando la encuentra se agarra a ella con fuerza. Bueno, esto intentamos Lara y yo preguntárselo en los “Diálogos para culminar”…

LARA: Pero nosotras no fuimos las únicas en levantar la mano y querer saber más, allí se debatió si sus poemas tenían o no frescura (todo al gusto del “consumidor”) aunque bromeando y algo cansado por la insistencia de la pregunta contestó “¿cómo no voy a buscar la frescura?. Soy piscis y quiero estar lleno de agua, porque algo que no está fresco está seco, está muerto!!”.

También varios asistentes expresaron sus sensaciones al haber leído el libro. Una de las que más nos llamó la atención es la de VITALIDAD  desde una situación dura y difícil, desde lo personal y desde lo social, como la problemática de Euskadi, y es que ¡La vida duele!, y ese dolor es fuente de energía y vitalidad.

Otra de las asistentes nos recomendó leer el libro olvidándonos de él, leerlo desde nuestro propio interior. Olvidar que estamos leyendo a Juan Carlos Torres, intentando sacar esa poesía de cada uno de nosotros. Aunque sin duda, el que nos pareció el mejor consejo fue el de leer a Juan en silencio, en casa, ya que su sonido interior (Juan es músico) llega a través de la palabra y esto es un profundo placer.

 BÁRBARA: Bueno se debatieron muchísimos temas más: que si el constante repiqueteo de las erres, la tosquedad, el mundo sonoro de un músico en sus poemas, la exageración que da elocuencia a su procedencia andaluza, la fuerza de sus palabras… pero no creo que podamos en este espacio sintetizar casi tres horas de palabras con sonido propio. Para nosotras, tal como lo definió su amigo  y especialista en poesía japonesa Vicente Haya, es un poeta que no pacta con modas culturales, donde la poesía suele ser un puro artificio. Juan Carlos cuida las palabras no para que queden bonitas sino para que expresen algo, su belleza está en su verdad.

BÁRBARA: Al finalizar el acto, me acerqué a él, para que me dedicara el libro, y me escribió lo siguiente: “Para Bárbara, a la que no le hace falta preguntar, sino afirmar rotundamente”. Es curioso, pero en una simple pregunta de una periodista aficionada de radio, alguien te puede dedicar una obra de forma que mires la vida como en realidad la sientas y sin las continuas incertidumbres.

LARA: Bueno, sólo queríamos compartir con vosotros lo que las casualidades de la vida nos conceden. Y como una vez dijo José Hierro: “TENÍA QUE DAR TESTIMONIO DE AQUELLO, PORQUE ES LO QUE DUELE”.