Macbeth (W. Shakespeare)


macbet3El espectáculo adoptó una puesta en escena deliberadamente ambigua que no definía ni una época ni un lugar concretos. Macbeth podía ser el patriarca de una etnia gitana o un miliciano balcánico ansioso de poder… La acción podía transcurrir en las ruinas devastadas de una guerra o en el descampado marginal de una gran ciudad. Se trataba de situar a Macbeth como un personaje contemporáneo de carne y hueso, y dejar que el universo sombrío, primario y fantástico de esta “tragedia oscura” mostrara en esos paisajes próximos -casi cotidianos en los telediarios– los vericuetos de la ambición y sus conflictos.

El trabajo musical para esta obra tomó dos vertientes: el uso de instrumentos de percusión, predominantemente metálicos, construidos ad hoc a partir de materiales de desecho, y el tratamiento macbet2fonético de las voces de los actores. Y se orientó a lograr un “espacio sonoro” perfectamente integrado en la dramaturgia de las diferentes escenas, cuyos elementos musicales fueran empleados por los propios actores como recursos teatrales al servicio del ritmo narrativo. Para estructurarlo con precisión “musical” se elaboraron partituras gráficas que integraban palabra y sonido, y que fueron la herramienta que permitió en los ensayos dirigir y elaborar la interacción texto-música. El tratamiento fonético evitó el canto tradicional y desarrolló lo vocal desde un enfoque contemporáneo, con un planteamiento de tipo “ruidista”.

                                                                                                                                                                           Partitura gráfica – Fragmentomacbet40004