Jove Ensemble ACA


2+2

Para qué queremos y necesitamos la música sino para expresarnos. Para qué sino para hablar de lo que nuestra experiencia vital nos va dejando  y de lo que sentimos cuando miramos el mundo que pisamos. Y para comunicarlo de la manera que sólo la música sabe hacer, porque en algún momento nos enamoramos de su lenguaje y ya fuimos amantes irremediables cuando tomamos nuestro primer instrumento y la sentimos por dentro. ¿No es ésta, en el fondo, la sencilla razón de cualquier artista? ¿No es éste el 2+2 de la vocación creativa? Pero, ¡ay!, hay que dominar el oficio y, al final, lo que parecía transparente empieza a complicarse… Pero, ¡ay!, complicación no es sinónimo de madurez y conocimiento. Puedo sumar dos alfileres o dos robles frondosos. Se pueden tener 4 notas, 44 ó 444, pero el impulso que las recorre nace del mismo lugar: aquél que logra que dos más dos gotas consigan ser un río. El do-re-mi fascinado del niño puede ser tan hermoso como la danza de los adolescentes  en la Consagración de la Primavera; es la verdad de la emoción y su magia la que les da vida. Dos más dos no necesita de largas ecuaciones, requiere criarse amorosamente para echar hondas raíces y extenderse como una arboleda. No hay que darle vueltas a nuestro 2+2, hay que escuchar nada más –y nada menos- que su latido. He aquí la voz de estos músicos de savia fresca que quieren bailar su propia danza.

Juan Carlos Torres