En la Intemperie III


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(Notas al programa)

La desindustrialización forzosa de los años 80 y 90, especialmente dramática en la cuenca cantábrica, llevó a toda una generación en plenitud de facultades profesionales al  desahucio vital, y a no pocos trabajadores a la deriva de la depresión o el alcoholismo. La obra se sitúa en ese contexto y nos habla de un pescador que después de media vida en la mar envejece aceleradamente en la inmovilidad de tierra firme, a la que de golpe se ve atado y en la que subsiste hostigado por la nostalgia y el desconcierto.

Desde el punto de vista musical, el sexteto se desdobla en dos grupos tímbricos que se desarrollan de forma totalmente autónoma, como dos planos paralelos y superpuestos.

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Felicitando al director Arturo Tamayo, tras la interpretación de la obra. (1996, Sala de Cámara, Auditorio Nacional, Madrid).

Por una parte el cuarteto de viento, que recrea los movimientos y evoluciones del mar y sus elementos, representados simbólicamente por los instrumentos: clarinete-agua-, flauta-viento, trompeta-arena, trombón-roca . Por otra, el piano y la percusión, tratados conjuntamente como un sólo instrumento, que sugieren el habla entrecortada, soñadora o furiosa del pescador, con su mente en sus recuerdos y su cuerpo en un presente amargo. Dos planos que no buscan una mecánica descriptiva, sino una dramaturgia con dos ejes poéticos precisos que permitan a las ideas musicales surgir y desarrollarse.

En la Intemperie III toma este texto como punto de partida:

La espuma se derrite en la arena. Cangrejos y caracolas pasean sin prisa por la orilla. La marea asciende cautelosa, serena, y las algas regresan de nuevo mar adentro. En las rocas, las olas explotan sin descanso y una enorme burbuja de gotas se extiende y refresca el aire. Pequeñas aves aletean, encienden la hermosura de la luz.

Te volviste viejo de pronto cuando te clavaron en la tierra.  Ahora murmuras y murmuras mientras esperas ese barco que no llegará al puerto. Y tejes ansiosamente una red que nunca rozará las olas. El salitre, que fue tu piel, ahora te devora los huesos. Un día alguien lejano decretó el olvido. Y enterró tus largos años de amaneceres a mar abierto.


Grabación del estreno. (Efectuada por RNE y emitida en el programa “Música viva” de Radio 2. 28/8/96)