La obra fue estrenada en el Museo Reina Sofía dentro del ciclo «Encuentros con los jóvenes compositores» en Diciembre de 1995. Posteriormente se grabó en el estudio Música-2 de RNE y fue emitida en el programa «Música Viva» de Radio 2 (ahora Radio Clásica) presentado por José Iges.
Dos referencias muy distintas dieron origen a la partitura. Dos referencias que inicialmente no estaban unidas, pero que en el proceso de preparación de la pieza acabaron llamándose la una a la otra, imantadas por algo que no sabría explicar y que no supe evitar. Por una parte, un nacimiento, el nacimiento real de mi hija Adriana. Por otra, una muerte posible, la de un miliciano herido, que había imaginado en un texto perteneciente a mi obra de teatro musical Memoria a cinco voces. Un nacimiento y una muerte, una muerte y un nacimiento, el ciclo de la naturaleza. Pero también una paradoja trágica, y, por esto mismo, un bucle de potencia vivificadora que puede atraparnos con una fuerza irresistible. Quizá ése fue el reto: el proceso de nacer y de morir hermanándose en el canto de un violín y un clarinete, entremezclados, para hallar algunos sonidos del que llega y del que deja la intemperie.
Ambas referencias orientaron de forma concreta el trabajo compositivo. Con respecto al nacimiento, conseguí el registro del parto de mi hija, en el que aparece un gráfico con la evolución del latido del feto. Escogí una serie de momentos, y construí con ellos una secuencia que dio lugar a la estructura interior de la obra, al hilo interno que graduaría sus oscilaciones de tensión y de contraste. Con respecto al fallecimiento, tomé algunas líneas del mencionado texto, y en concreto de su primera frase (Las imágenes se suceden detrás de tus ojos… ), surgió la estructura externa de la obra, como una sucesión de fragmentos (o mejor dicho, de escenas sonoras), de diferentes duraciones y texturas, separadas por silencios.
El texto es el siguiente:
Las imágenes se suceden detrás de tus ojos. La herida es limpia, la bala te atravesó certeramente. Mantienes intacta la sonrisa, aunque aprietas los puños para conservar todo el aire posible. El sol se abre paso entre las ramas para arropar tu cuerpo, pero poco a poco la sangre te abandona. Descansa. Sabes que regresas a la tierra. En tu lecho de hierbas plantaré un árbol altísimo que divise las cumbres de la sierra.

Presentación del compositor a cargo del crítico Leopoldo Hontañón en el Centro de Arte Reina Sofía
[Grabación] Efectuada en el estudio Música-2 de RNE. Emitida en el programa «Música Viva» de Radio 2 (19/2/96).