Dos caras de un instante


quintetoObra encargada por el saxofonista Andrés Gomis, a quien está dedicada, para su presentación en el XIIº Congreso Mundial de Saxofón celebrado en Montreal (Canadá) en Julio de 2000. Fue preestrenada en Mayo de ese año en el Aula de Música de la Universidad de Alcalá de Henares por los solistas: Andrés Gomis, Josetxo Silguero, Miguel Cantero, Mª Consuelo Giner y Alfonso Lozano.

La idea inusual de escribir un quinteto exclusivamente para un tipo de saxofón, en este caso para cinco saxos barítono, surge de la idea de tratar el quinteto como un solo instrumento, a modo de “gran saxofón amplificado”. Desde el punto de vista compositivo, la obra  se plantea como objetivo unificar el material musical con el movimiento respiratorio y el sonido de la respiración de los intérpretes. Este objetivo condiciona la elaboración de los materiales de la obra, que van a buscar una “organicidad respiratoria”, creando un contexto en el que se difumina la frontera entre intérprete, instrumento y discurso, al convertir al saxofón en una prolongación del cuerpo y el cuerpo en el verdadero instrumento-intérprete.

Con esta obra se inicia una nueva orientación compositiva del autor, de acuerdo a la cual se toma como punto de partida -y protagonista físico- el cuerpo del intérprete en su relación con el instrumento, y no el instrumento en sí.

quinteto2En alusión al título, la obra se compone de dos partes –Amanecer y Quebranto– completamente diferenciadas y casi antitéticas. Dos caras de un instante  es una metáfora musical de una paradoja trágica, la que se da cuando en un mismo instante tiene lugar dos hechos de naturaleza contraria. Amanecer describe un lento proceso de crecimiento lumínico del sonido, en una secuencia lineal de tiempo organizada por graduaciones y cambios cuantitativos de una polifonía casi coral, simétrica y de cierta uniformidad. Quebranto, sin embargo, es un collage, una descomposición cubista del tiempo basada en la discontinuidad y el cambio imprevisto, donde el contraste permanente se nutre especialmente de los recursos percusivos de la embocadura y de una incoherencia deliberada de los materiales.


Grabación del preestreno – I Amanecer.